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  • Santiago Velasco

¿Honras tu verdad?

Actualizado: 25 may



Ultimamente mi mente está asentada en esta serie de preguntas:

  • ¿Estoy conectado con mi verdad más profunda?

  • ¿Realmente me estoy mostrando al mundo desde mi verdad?

  • ¿Estoy honrando mi verdad?

  • ¿Qué significa vivir en completa y absoluta integridad?

  • ¿Qué pasaría si me abriera completamente al mundo?


¿Nunca lo has pensado? Haz este ejercicio mental, ¿qué pasaría si vivieras en un mundo en el que pudieras decir cualquier cosa que lleves cargando en el corazón, CUALQUIERA, y se te recibiera con compasión y comprensión?


¿Y si supieras que puedes expresar abiertamente tus sentimientos hacia ese chico o chica que tanto te gusta, sabiendo que tus sentimientos iban a ser vistos, reconocido y validados aunque no fueran recíprocos?


¿Y si pudieras expresarle a ese ser querido el dolor que te causa ciertas formas en las que te trata, y este te escuchara y recibiera atentamente?


A veces cuesta imaginar cómo sería un mundo más real, más transparente. Y con esto no me refiero a ir diciendo a todo el mundo lo que pensamos de ellos, sino a adueñarnos de nuestra realidad, y expresar abiertamente lo que es importante para nosotros, aquí y ahora.


Pero… ¿cual es mi verdad? en cada momento, en cada contexto, en cada situación… ¿desde dónde estoy experimentando y expresándome?


Hay verdades que son simplemente difíciles de aceptar, y por ello preferimos no verlas: ¿Y si llevo 20 años felizmente casada, pero me siento desconectada de mi marido, e increíblemente atraída por mi nuevo compañero de trabajo?


Una verdad suele tener muchas capas, y estar realmente conectado con nuestra verdad más profunda no es una práctica sencilla. Mucho menos, expresarse y abrirse al mundo desde ahí.


Hay muchas personas integras, que actúan acorde a cómo piensan, pero no se han mirado con sinceridad al espejo antes de abrir la boca, causando solo destrozos.


Mi experiencia es que, por lo general, no tenemos ni puñetera idea de lo que realmente queremos, y la tendencia gira en torno a intentar reafirmar lo que pensamos más que a descubrir qué esta realmente ocurriendo en nosotros. No somos claros, no lo somos cuando nos expresamos, y esto es así porque no sabemos relacionarnos con sinceridad con nosotros mismos. Estamos llenos de heridas y traumas que desconocemos, y así nuestra conexión con los demás se distorsiona hasta lo absurdo.


Por paradójico que parezca, ser auténtico es muy difícil. Requiere, primero, de la transparencia para reconocer y limpiar los juicios que tenemos hacia nosotros mismos, liberándonos así del auto-engaño; y lo segundo, la valentía para honrar nuestra verdad cuando llegue el juicio de los demás.


Debajo de un “estudio duro para labrarme un gran futuro”, puede perfectamente haber un “trabajo duro para tener la aprobación y el respeto de mis padres.”Y debajo de un “voy todos los días al gym para estar sano”, haber un “voy todos los días voy al gym porque me acompleja mi cuerpo”.


Puede haber mil razones por las que hacemos lo que hacemos, el problema surge cuando estamos llenos de segundas narrativas, y estas guían nuestras vidas y relaciones bajo la sombra.


Personalmente, alinearme y mostrarme desde mi verdad más auténtica es uno de mis valores esenciales. Aun así, es algo en lo que puedo llegar a fallar estrepitosamente, y darme cuenta meses después reflexionando sobre un acontecimiento que me genera malestar o arrepentimiento.


Te invito a una práctica de sinceridad radical contigo mismo, ¡a ver qué pasa!

Observarte a estos 4 niveles:

  • Intención: ¿Es mi intención pura?¿nace del corazón?¿estoy teniendo en cuenta mis necesidades y las de las personas involucradas?

  • Narrativa mental: ¿Qué historia me estoy contando a cerca de esta experiencia/acontecimeinto?,¿hay algo más por debajo? y ¿estoy abierto a estar equivocado revisarme por completo?

  • Acción integra: ¿Representan mis acciones mi verdad? ¿actuó de la misma manera aunque no haya nadie mirándome?

  • Apertura: ¿Estoy apegado a un resultado por mis acciones?, ¿soy capaz de aceptar que mis acciones pueden no generar una respuesta deseable en el otro? ¿estoy a abierto a que, aunque mi intención sea pura, mi acción puede ser torpe?


Conectar con nuestras verdades más esenciales no es una cuestión de aprendizaje intelectual, sino de profundidad de conexión con uno mismo, de cultivar presencia, de observarnos abiertos a re-evaluarnos, y de honrar y querernos por encima de la necesidad de aceptación de los demás.


Si quieres expandir respecto a este tema, aquí te dejo el video:







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